Estudiante subrayando un texto en el simulacro ICFES de Lectura crítica con preguntas tipo Saber 11

Simulacro ICFES de Lectura crítica: textos y preguntas tipo Saber 11

20 preguntas tipo Saber 11 con explicación, gratis

Saber 11 · Lectura crítica

Practica la prueba de Lectura crítica del ICFES con un simulacro gratis de 20 preguntas tipo Saber 11. Al responder ves si acertaste, la explicación y el tema evaluado.

20preguntas por intento
40 mintiempo sugerido
3peso en el global
Gratiscon respuestas

La prueba de Lectura crítica tiene 41 preguntas y pesa 3. Trabaja con textos continuos (ensayos, crónicas, cuentos, textos filosóficos) y discontinuos (tablas, infografías, avisos).

Simulacro ICFES de Lectura crítica

Instrucciones: 20 preguntas tomadas al azar del banco de Lectura crítica, sin límite de tiempo. Usa la pista solo si te bloqueas; al responder verás la caja verde o roja con la explicación y, debajo, el tema del marco de referencia.

✔ Simulador revisado por Dra. Ana Laura Silva, del equipo académico de examenes.lat. Cómo revisamos cada simulador.

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Colombia - Saber 11 y admisión

Estudiante subrayando un texto en el simulacro ICFES de Lectura crítica con preguntas tipo Saber 11

Simulacro ICFES de Lectura crítica (Saber 11)

ICFES · Saber 11 · Lectura crítica
Practica la prueba de Lectura crítica del Saber 11 (peso 3) con textos literarios, informativos y argumentativos, y con textos discontinuos como tablas, infografías y avisos.
20
preguntas
Sin límite
de tiempo
36
en el banco
Peso 3
en el global
⏱️ Parámetros del simulacro
  • Extensión: 20 preguntas de opción múltiple (A–D), agrupadas por texto.
  • ⏳ Sin límite de tiempo: contesta con calma y con honestidad, sin buscar las respuestas y, en lo posible, sin contestar al azar, para que tu resultado refleje lo que realmente sabes. Al terminar verás cuánto tardaste.
  • Banco dinámico: 36 preguntas originales sobre textos variados.
  • Examen real: la prueba oficial tiene 41 preguntas.
📚 Qué evalúa · temario vigente
Basado en las tres competencias del marco de referencia vigente del ICFES:
  • Identificar y entender los contenidos locales del texto: significado de palabras, frases y afirmaciones.
  • Comprender cómo se articulan las partes de un texto para darle un sentido global: tesis, argumentos, estructura.
  • Reflexionar a partir del texto y evaluar su contenido: intención del autor, validez de los argumentos y relación con otros textos.
⚙️ Tipos de pregunta que encontrarás
📖 Textos literarios📰 Columnas de opinión🧠 Textos filosóficos📊 Infografías y tablas🎯 Tesis y argumentos🔗 Relación entre textos
🏆 Tu meta en este simulacro
Supera las 16 respuestas correctas de 20 (80 %). Cada respuesta correcta se puede sostener con el texto: si dudas, vuelve a leer el fragmento.
📌 Antes de empezar
  • Cada pregunta trae una pista (úsala solo si te bloqueas) y, al responder, una caja verde o roja con la explicación paso a paso y el tema evaluado.
  • Preguntas que se renuevan cada día: se eligen al azar del banco; vuelve mañana para practicar con otras y medir tu avance.
  • Al terminar ves tu puntaje y te llega a tu correo el informe completo con tus aciertos por tema.
Preguntas originales de examenes.lat redactadas con base en el marco de referencia público del ICFES. No es un examen oficial.
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Calcula la diferencia entre 2025 y 2023 para cada medio.

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Categoría: Colombia · Saber 11 · Lectura crítica

1.

¿Cómo llegan los estudiantes al colegio?

El consejo estudiantil de una institución educativa de un municipio cafetero aplicó la misma encuesta en 2023 y en 2025 a los 400 estudiantes de bachillerato. La pregunta fue: «¿Qué medio de transporte usas con mayor frecuencia para llegar al colegio?». Cada estudiante podía marcar una sola respuesta. Estos fueron los resultados:

Medio de transporte 2023: estudiantes (%) 2025: estudiantes (%)
A pie 140 (35 %) 120 (30 %)
Bicicleta 40 (10 %) 80 (20 %)
Bus o buseta 120 (30 %) 100 (25 %)
Moto (como pasajero) 80 (20 %) 84 (21 %)
Carro particular 20 (5 %) 16 (4 %)
Total 400 (100 %) 400 (100 %)

Nota del consejo estudiantil: en 2024 el municipio construyó una ciclorruta de 6 kilómetros que conecta tres barrios con el colegio. Ese mismo año, la institución instaló un parqueadero para 60 bicicletas. Los resultados se publicarán en la cartelera del colegio para abrir una discusión sobre la movilidad escolar.

Según la tabla, ¿qué medio de transporte tuvo el mayor aumento en número de estudiantes entre 2023 y 2025?

Relaciona la frase con lo que el narrador entiende «años después».

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2.

El sombrero

Cuando la lancha se alejó del muelle de Mompox, mi abuelo se quitó el sombrero y no volvió a ponérselo hasta que el río dobló la última curva. Yo tenía nueve años y creí que lo hacía por el calor.

Durante el viaje no habló. Miraba la orilla como quien repasa una lista: aquí la ceiba donde amarraban las canoas, allá la casa de los Pertuz, ahora sin techo; más allá, el playón donde, según él, había aprendido a nadar empujado por su padre. A veces movía los labios, pero no le salían palabras.

—¿Por qué nos vamos, abuelo? —le pregunté cuando el sol ya caía.

—No nos vamos —dijo—. Nos llevan.

No entendí. Pensé que hablaba del motorista, un muchacho flaco que masticaba una ramita y no apartaba los ojos del agua. Años después, cuando supe lo de las tierras inundadas y los papeles firmados a la fuerza, recordé aquella frase y la entendí de golpe, como se entiende un golpe.

Mi abuelo murió en Barranquilla, en un apartamento de un tercer piso desde donde no se veía ningún río. Nunca volvió a quitarse el sombrero.

La respuesta del abuelo, «No nos vamos. Nos llevan», sugiere que

Revisa las marcas de tiempo con que inician los párrafos.

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3.

Madrugar entre flores

A las cuatro y media de la mañana, la plaza de Paloquemao, en Bogotá, ya huele a cilantro mojado. Los camiones que bajaron de Fusagasugá y de Boyacá durante la madrugada descargan bultos de papa, cebolla larga y mazorca, mientras los coteros, con la espalda doblada bajo cincuenta kilos, esquivan carretillas sin perder el paso.

Doña Marleny lleva treinta y dos años en el mismo puesto de flores. Llegó cuando tenía diecinueve, con su mamá, y hoy la acompaña su nieta, que estudia contaduría por las noches. «Antes uno vendía para matrimonios y entierros —dice mientras ata un ramo de girasoles—. Ahora vienen muchachos a tomarles fotos a las flores para las redes. No compran, pero alegran».

Hacia las siete llegan los dueños de restaurantes, que regatean con una eficacia de notario, y después los turistas, que no regatean nada y preguntan por el nombre de cada fruta: la gulupa, la pitahaya, el lulo. Los vendedores responden con paciencia y les ofrecen probar. Algunos, confiesan en voz baja, cobran a los turistas una «tarifa de aprendizaje».

A mediodía, la plaza baja el ritmo. Doña Marleny cuenta los billetes, guarda los baldes vacíos y mira a su nieta. «Ella no va a vender flores —dice—. Pero que sepa de dónde salió la plata de su carrera».

¿Cómo está organizado el texto?

Distingue entre un dato que coincide en el tiempo con un cambio y una prueba de que lo causó.

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4.

¿Cómo llegan los estudiantes al colegio?

El consejo estudiantil de una institución educativa de un municipio cafetero aplicó la misma encuesta en 2023 y en 2025 a los 400 estudiantes de bachillerato. La pregunta fue: «¿Qué medio de transporte usas con mayor frecuencia para llegar al colegio?». Cada estudiante podía marcar una sola respuesta. Estos fueron los resultados:

Medio de transporte 2023: estudiantes (%) 2025: estudiantes (%)
A pie 140 (35 %) 120 (30 %)
Bicicleta 40 (10 %) 80 (20 %)
Bus o buseta 120 (30 %) 100 (25 %)
Moto (como pasajero) 80 (20 %) 84 (21 %)
Carro particular 20 (5 %) 16 (4 %)
Total 400 (100 %) 400 (100 %)

Nota del consejo estudiantil: en 2024 el municipio construyó una ciclorruta de 6 kilómetros que conecta tres barrios con el colegio. Ese mismo año, la institución instaló un parqueadero para 60 bicicletas. Los resultados se publicarán en la cartelera del colegio para abrir una discusión sobre la movilidad escolar.

El rector afirma: «La ciclorruta es la causa de que más estudiantes lleguen en bicicleta». A partir de la información presentada, es correcto decir que esta afirmación

Fíjate en la expresión «Alguien podría objetar...» y en la respuesta «No es así».

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5.

Elogio del error

En la mayoría de nuestros colegios, el error se castiga. Se restan puntos, se marca en rojo y, con frecuencia, se convierte en motivo de burla en el salón. Así, los estudiantes aprenden muy pronto una lección que nadie se propuso enseñarles: es mejor no intentar que equivocarse.

Esta lección contradice la manera en que de verdad se aprende. Un niño no aprende a montar en bicicleta leyendo un manual, sino cayéndose varias veces y ajustando el equilibrio después de cada caída. La ciencia avanza de modo semejante: una hipótesis refutada no es un fracaso, sino información valiosa sobre qué camino no seguir. En ambos casos, el error es parte del proceso, no su negación.

Alguien podría objetar que valorar el error equivale a renunciar a la exigencia. No es así. Exigir no significa esperar perfección desde el primer intento, sino pedir que cada intento sea mejor que el anterior. Una evaluación que solo mira el resultado final premia a quien ya sabía y castiga a quien estaba aprendiendo.

Cambiar esto no requiere grandes reformas. Basta con permitir que los estudiantes corrijan sus trabajos, con preguntar «¿qué te llevó a esta respuesta?» antes de tachar, y con que los docentes muestren, de vez en cuando, sus propios errores. Un salón donde equivocarse no da miedo es un salón donde se piensa más.

¿Qué hace el autor en el tercer párrafo?

Fíjate en la expresión «No niego que...» y en lo que viene después del «Pero».

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6.

¿Casilleros o pedagogía?

Cada inicio de año escolar reaparece el mismo debate: ¿deben prohibirse los celulares en los colegios? Varios rectores de Bogotá y Cali ya decidieron guardarlos en casilleros durante la jornada, y las familias aplauden. Yo no estoy tan seguro de que el problema sea el aparato.

Un celular en el bolsillo de un estudiante de once es, al mismo tiempo, una calculadora, un diccionario, una biblioteca y, sí, una máquina tragamonedas de atención. Prohibirlo resuelve lo último, pero sacrifica lo demás. Es como cerrar la biblioteca del colegio porque algunos estudiantes se esconden allí a dormir.

Lo que falta no es una norma, sino una pedagogía. Pocos docentes han recibido formación para diseñar clases en las que el teléfono sea una herramienta y no una distracción. Y casi ningún colegio enseña a los jóvenes a reconocer cómo las aplicaciones están diseñadas para retenerlos. Eso es lo que deberíamos estar discutiendo.

No niego que la prohibición traiga alivios inmediatos: recreos más conversados, menos peleas por redes sociales. Pero un alivio no es una solución. Dentro de dos años, esos mismos estudiantes estarán en la universidad o en un trabajo, sin casilleros que los protejan de sí mismos. La pregunta que debemos hacernos no es cómo alejar el celular de los jóvenes, sino cómo preparar a los jóvenes para convivir con él.

En el cuarto párrafo, el autor

Piensa en el texto completo y no en un solo detalle.

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7.

Madrugar entre flores

A las cuatro y media de la mañana, la plaza de Paloquemao, en Bogotá, ya huele a cilantro mojado. Los camiones que bajaron de Fusagasugá y de Boyacá durante la madrugada descargan bultos de papa, cebolla larga y mazorca, mientras los coteros, con la espalda doblada bajo cincuenta kilos, esquivan carretillas sin perder el paso.

Doña Marleny lleva treinta y dos años en el mismo puesto de flores. Llegó cuando tenía diecinueve, con su mamá, y hoy la acompaña su nieta, que estudia contaduría por las noches. «Antes uno vendía para matrimonios y entierros —dice mientras ata un ramo de girasoles—. Ahora vienen muchachos a tomarles fotos a las flores para las redes. No compran, pero alegran».

Hacia las siete llegan los dueños de restaurantes, que regatean con una eficacia de notario, y después los turistas, que no regatean nada y preguntan por el nombre de cada fruta: la gulupa, la pitahaya, el lulo. Los vendedores responden con paciencia y les ofrecen probar. Algunos, confiesan en voz baja, cobran a los turistas una «tarifa de aprendizaje».

A mediodía, la plaza baja el ritmo. Doña Marleny cuenta los billetes, guarda los baldes vacíos y mira a su nieta. «Ella no va a vender flores —dice—. Pero que sepa de dónde salió la plata de su carrera».

¿Cuál es el propósito principal del texto?

Considera las expresiones «Nos llevan», «tierras inundadas» y «papeles firmados a la fuerza».

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El sombrero

Cuando la lancha se alejó del muelle de Mompox, mi abuelo se quitó el sombrero y no volvió a ponérselo hasta que el río dobló la última curva. Yo tenía nueve años y creí que lo hacía por el calor.

Durante el viaje no habló. Miraba la orilla como quien repasa una lista: aquí la ceiba donde amarraban las canoas, allá la casa de los Pertuz, ahora sin techo; más allá, el playón donde, según él, había aprendido a nadar empujado por su padre. A veces movía los labios, pero no le salían palabras.

—¿Por qué nos vamos, abuelo? —le pregunté cuando el sol ya caía.

—No nos vamos —dijo—. Nos llevan.

No entendí. Pensé que hablaba del motorista, un muchacho flaco que masticaba una ramita y no apartaba los ojos del agua. Años después, cuando supe lo de las tierras inundadas y los papeles firmados a la fuerza, recordé aquella frase y la entendí de golpe, como se entiende un golpe.

Mi abuelo murió en Barranquilla, en un apartamento de un tercer piso desde donde no se veía ningún río. Nunca volvió a quitarse el sombrero.

¿Cuál de las siguientes problemáticas sociales se puede reconocer en el relato?

Piensa qué se pierde y qué se gana en el ejemplo de la biblioteca, y relaciónalo con lo que el autor dice justo antes.

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9.

¿Casilleros o pedagogía?

Cada inicio de año escolar reaparece el mismo debate: ¿deben prohibirse los celulares en los colegios? Varios rectores de Bogotá y Cali ya decidieron guardarlos en casilleros durante la jornada, y las familias aplauden. Yo no estoy tan seguro de que el problema sea el aparato.

Un celular en el bolsillo de un estudiante de once es, al mismo tiempo, una calculadora, un diccionario, una biblioteca y, sí, una máquina tragamonedas de atención. Prohibirlo resuelve lo último, pero sacrifica lo demás. Es como cerrar la biblioteca del colegio porque algunos estudiantes se esconden allí a dormir.

Lo que falta no es una norma, sino una pedagogía. Pocos docentes han recibido formación para diseñar clases en las que el teléfono sea una herramienta y no una distracción. Y casi ningún colegio enseña a los jóvenes a reconocer cómo las aplicaciones están diseñadas para retenerlos. Eso es lo que deberíamos estar discutiendo.

No niego que la prohibición traiga alivios inmediatos: recreos más conversados, menos peleas por redes sociales. Pero un alivio no es una solución. Dentro de dos años, esos mismos estudiantes estarán en la universidad o en un trabajo, sin casilleros que los protejan de sí mismos. La pregunta que debemos hacernos no es cómo alejar el celular de los jóvenes, sino cómo preparar a los jóvenes para convivir con él.

En el segundo párrafo, la comparación con «cerrar la biblioteca del colegio porque algunos estudiantes se esconden allí a dormir» sirve para

Verifica cada afirmación con los números exactos de ambas columnas.

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10.

¿Cómo llegan los estudiantes al colegio?

El consejo estudiantil de una institución educativa de un municipio cafetero aplicó la misma encuesta en 2023 y en 2025 a los 400 estudiantes de bachillerato. La pregunta fue: «¿Qué medio de transporte usas con mayor frecuencia para llegar al colegio?». Cada estudiante podía marcar una sola respuesta. Estos fueron los resultados:

Medio de transporte 2023: estudiantes (%) 2025: estudiantes (%)
A pie 140 (35 %) 120 (30 %)
Bicicleta 40 (10 %) 80 (20 %)
Bus o buseta 120 (30 %) 100 (25 %)
Moto (como pasajero) 80 (20 %) 84 (21 %)
Carro particular 20 (5 %) 16 (4 %)
Total 400 (100 %) 400 (100 %)

Nota del consejo estudiantil: en 2024 el municipio construyó una ciclorruta de 6 kilómetros que conecta tres barrios con el colegio. Ese mismo año, la institución instaló un parqueadero para 60 bicicletas. Los resultados se publicarán en la cartelera del colegio para abrir una discusión sobre la movilidad escolar.

¿Cuál de las siguientes afirmaciones se puede sostener a partir de la tabla?

Piensa cuánto tiempo tardaría en reemplazarse un frailejón de un metro que se destruye.

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11.

La esponja de los Andes

Colombia alberga cerca de la mitad de los páramos del mundo, y de ellos depende buena parte del agua que llega a ciudades como Bogotá, Bucaramanga y Manizales. Pero un páramo no «produce» agua, como suele decirse; la retiene y la regula.

El secreto está en sus suelos y en su vegetación. Los suelos paramunos, oscuros y ricos en materia orgánica, funcionan como una esponja: pueden almacenar varias veces su propio peso en agua. Los musgos y las turberas hacen algo parecido. Los frailejones, por su parte, capturan la humedad de la niebla con sus hojas cubiertas de pelos finos y la conducen hacia el suelo. Gracias a esta combinación, el agua de las lluvias no se pierde en crecientes repentinas, sino que se libera poco a poco, incluso en los meses secos.

Esta capacidad, sin embargo, es frágil. Un frailejón crece apenas uno o dos centímetros al año, de modo que un ejemplar de un metro puede tener más de medio siglo. Cuando el suelo se ara para sembrar papa o se compacta por el paso del ganado, pierde su estructura porosa y deja de retener agua. Recuperarlo puede tomar décadas.

Por eso, proteger los páramos no es un asunto exclusivo de los ambientalistas: es una decisión sobre el agua que beberán millones de personas.

Del dato según el cual un frailejón crece «uno o dos centímetros al año» se puede inferir que

Relee qué protege el derecho a opinar y de qué depende tener razón.

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El derecho a opinar y el deber de dar razones

Solemos decir que «cada quien tiene derecho a su opinión», y la frase suena irreprochable. Nadie debería ser castigado por pensar distinto. Pero de ese derecho no se sigue que todas las opiniones valgan lo mismo.

Tener derecho a opinar es una cuestión política: protege a las personas frente al poder que quisiera silenciarlas. Tener razón es una cuestión epistémica: depende de las pruebas y los argumentos que respaldan lo que se afirma. Confundir ambos planos produce un efecto curioso: quien es corregido responde «es mi opinión», como si ese escudo hiciera innecesario dar razones.

Los antiguos griegos distinguían entre la doxa, la opinión que se tiene sin haberla examinado, y la episteme, el saber que ha resistido el examen. No pensaban que la doxa fuera despreciable; casi todo lo que creemos empieza así. Lo despreciable era negarse a examinarla.

Por eso, el verdadero respeto a una opinión no consiste en dejarla en paz, sino en tomarla lo bastante en serio como para discutirla. Quien no discute con nosotros porque «da igual lo que pensemos» no nos respeta: nos ignora con buenos modales.

Según el segundo párrafo, la diferencia entre el plano político y el plano epistémico es que

Compara qué hace el abuelo con el sombrero al partir y qué dice el narrador en la última oración.

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13.

El sombrero

Cuando la lancha se alejó del muelle de Mompox, mi abuelo se quitó el sombrero y no volvió a ponérselo hasta que el río dobló la última curva. Yo tenía nueve años y creí que lo hacía por el calor.

Durante el viaje no habló. Miraba la orilla como quien repasa una lista: aquí la ceiba donde amarraban las canoas, allá la casa de los Pertuz, ahora sin techo; más allá, el playón donde, según él, había aprendido a nadar empujado por su padre. A veces movía los labios, pero no le salían palabras.

—¿Por qué nos vamos, abuelo? —le pregunté cuando el sol ya caía.

—No nos vamos —dijo—. Nos llevan.

No entendí. Pensé que hablaba del motorista, un muchacho flaco que masticaba una ramita y no apartaba los ojos del agua. Años después, cuando supe lo de las tierras inundadas y los papeles firmados a la fuerza, recordé aquella frase y la entendí de golpe, como se entiende un golpe.

Mi abuelo murió en Barranquilla, en un apartamento de un tercer piso desde donde no se veía ningún río. Nunca volvió a quitarse el sombrero.

El detalle del sombrero, que aparece al comienzo y al final del relato, cumple la función de

Observa el conector con que inicia el tercer párrafo: «Esta capacidad, sin embargo, es frágil».

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La esponja de los Andes

Colombia alberga cerca de la mitad de los páramos del mundo, y de ellos depende buena parte del agua que llega a ciudades como Bogotá, Bucaramanga y Manizales. Pero un páramo no «produce» agua, como suele decirse; la retiene y la regula.

El secreto está en sus suelos y en su vegetación. Los suelos paramunos, oscuros y ricos en materia orgánica, funcionan como una esponja: pueden almacenar varias veces su propio peso en agua. Los musgos y las turberas hacen algo parecido. Los frailejones, por su parte, capturan la humedad de la niebla con sus hojas cubiertas de pelos finos y la conducen hacia el suelo. Gracias a esta combinación, el agua de las lluvias no se pierde en crecientes repentinas, sino que se libera poco a poco, incluso en los meses secos.

Esta capacidad, sin embargo, es frágil. Un frailejón crece apenas uno o dos centímetros al año, de modo que un ejemplar de un metro puede tener más de medio siglo. Cuando el suelo se ara para sembrar papa o se compacta por el paso del ganado, pierde su estructura porosa y deja de retener agua. Recuperarlo puede tomar décadas.

Por eso, proteger los páramos no es un asunto exclusivo de los ambientalistas: es una decisión sobre el agua que beberán millones de personas.

¿Qué relación hay entre el segundo y el tercer párrafo?

Lee qué dice la lección después de los dos puntos.

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15.

Elogio del error

En la mayoría de nuestros colegios, el error se castiga. Se restan puntos, se marca en rojo y, con frecuencia, se convierte en motivo de burla en el salón. Así, los estudiantes aprenden muy pronto una lección que nadie se propuso enseñarles: es mejor no intentar que equivocarse.

Esta lección contradice la manera en que de verdad se aprende. Un niño no aprende a montar en bicicleta leyendo un manual, sino cayéndose varias veces y ajustando el equilibrio después de cada caída. La ciencia avanza de modo semejante: una hipótesis refutada no es un fracaso, sino información valiosa sobre qué camino no seguir. En ambos casos, el error es parte del proceso, no su negación.

Alguien podría objetar que valorar el error equivale a renunciar a la exigencia. No es así. Exigir no significa esperar perfección desde el primer intento, sino pedir que cada intento sea mejor que el anterior. Una evaluación que solo mira el resultado final premia a quien ya sabía y castiga a quien estaba aprendiendo.

Cambiar esto no requiere grandes reformas. Basta con permitir que los estudiantes corrijan sus trabajos, con preguntar «¿qué te llevó a esta respuesta?» antes de tachar, y con que los docentes muestren, de vez en cuando, sus propios errores. Un salón donde equivocarse no da miedo es un salón donde se piensa más.

En el primer párrafo, «una lección que nadie se propuso enseñarles» se refiere a que los estudiantes

Fíjate a quiénes incluye la segunda parte de la frase: «millones de personas».

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16.

La esponja de los Andes

Colombia alberga cerca de la mitad de los páramos del mundo, y de ellos depende buena parte del agua que llega a ciudades como Bogotá, Bucaramanga y Manizales. Pero un páramo no «produce» agua, como suele decirse; la retiene y la regula.

El secreto está en sus suelos y en su vegetación. Los suelos paramunos, oscuros y ricos en materia orgánica, funcionan como una esponja: pueden almacenar varias veces su propio peso en agua. Los musgos y las turberas hacen algo parecido. Los frailejones, por su parte, capturan la humedad de la niebla con sus hojas cubiertas de pelos finos y la conducen hacia el suelo. Gracias a esta combinación, el agua de las lluvias no se pierde en crecientes repentinas, sino que se libera poco a poco, incluso en los meses secos.

Esta capacidad, sin embargo, es frágil. Un frailejón crece apenas uno o dos centímetros al año, de modo que un ejemplar de un metro puede tener más de medio siglo. Cuando el suelo se ara para sembrar papa o se compacta por el paso del ganado, pierde su estructura porosa y deja de retener agua. Recuperarlo puede tomar décadas.

Por eso, proteger los páramos no es un asunto exclusivo de los ambientalistas: es una decisión sobre el agua que beberán millones de personas.

Con la afirmación final, «proteger los páramos no es un asunto exclusivo de los ambientalistas», el autor busca principalmente

Busca la idea que el autor defiende a lo largo de todo el texto, especialmente en el último párrafo.

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¿Casilleros o pedagogía?

Cada inicio de año escolar reaparece el mismo debate: ¿deben prohibirse los celulares en los colegios? Varios rectores de Bogotá y Cali ya decidieron guardarlos en casilleros durante la jornada, y las familias aplauden. Yo no estoy tan seguro de que el problema sea el aparato.

Un celular en el bolsillo de un estudiante de once es, al mismo tiempo, una calculadora, un diccionario, una biblioteca y, sí, una máquina tragamonedas de atención. Prohibirlo resuelve lo último, pero sacrifica lo demás. Es como cerrar la biblioteca del colegio porque algunos estudiantes se esconden allí a dormir.

Lo que falta no es una norma, sino una pedagogía. Pocos docentes han recibido formación para diseñar clases en las que el teléfono sea una herramienta y no una distracción. Y casi ningún colegio enseña a los jóvenes a reconocer cómo las aplicaciones están diseñadas para retenerlos. Eso es lo que deberíamos estar discutiendo.

No niego que la prohibición traiga alivios inmediatos: recreos más conversados, menos peleas por redes sociales. Pero un alivio no es una solución. Dentro de dos años, esos mismos estudiantes estarán en la universidad o en un trabajo, sin casilleros que los protejan de sí mismos. La pregunta que debemos hacernos no es cómo alejar el celular de los jóvenes, sino cómo preparar a los jóvenes para convivir con él.

¿Cuál de los siguientes enunciados expresa mejor la tesis del autor?

El autor propone una alternativa a la prohibición; busca el dato que pondría en duda que esa alternativa funcione.

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¿Casilleros o pedagogía?

Cada inicio de año escolar reaparece el mismo debate: ¿deben prohibirse los celulares en los colegios? Varios rectores de Bogotá y Cali ya decidieron guardarlos en casilleros durante la jornada, y las familias aplauden. Yo no estoy tan seguro de que el problema sea el aparato.

Un celular en el bolsillo de un estudiante de once es, al mismo tiempo, una calculadora, un diccionario, una biblioteca y, sí, una máquina tragamonedas de atención. Prohibirlo resuelve lo último, pero sacrifica lo demás. Es como cerrar la biblioteca del colegio porque algunos estudiantes se esconden allí a dormir.

Lo que falta no es una norma, sino una pedagogía. Pocos docentes han recibido formación para diseñar clases en las que el teléfono sea una herramienta y no una distracción. Y casi ningún colegio enseña a los jóvenes a reconocer cómo las aplicaciones están diseñadas para retenerlos. Eso es lo que deberíamos estar discutiendo.

No niego que la prohibición traiga alivios inmediatos: recreos más conversados, menos peleas por redes sociales. Pero un alivio no es una solución. Dentro de dos años, esos mismos estudiantes estarán en la universidad o en un trabajo, sin casilleros que los protejan de sí mismos. La pregunta que debemos hacernos no es cómo alejar el celular de los jóvenes, sino cómo preparar a los jóvenes para convivir con él.

¿Cuál de los siguientes hallazgos debilitaría más el argumento del autor?

Une la idea del primer párrafo con la conclusión del último.

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El derecho a opinar y el deber de dar razones

Solemos decir que «cada quien tiene derecho a su opinión», y la frase suena irreprochable. Nadie debería ser castigado por pensar distinto. Pero de ese derecho no se sigue que todas las opiniones valgan lo mismo.

Tener derecho a opinar es una cuestión política: protege a las personas frente al poder que quisiera silenciarlas. Tener razón es una cuestión epistémica: depende de las pruebas y los argumentos que respaldan lo que se afirma. Confundir ambos planos produce un efecto curioso: quien es corregido responde «es mi opinión», como si ese escudo hiciera innecesario dar razones.

Los antiguos griegos distinguían entre la doxa, la opinión que se tiene sin haberla examinado, y la episteme, el saber que ha resistido el examen. No pensaban que la doxa fuera despreciable; casi todo lo que creemos empieza así. Lo despreciable era negarse a examinarla.

Por eso, el verdadero respeto a una opinión no consiste en dejarla en paz, sino en tomarla lo bastante en serio como para discutirla. Quien no discute con nosotros porque «da igual lo que pensemos» no nos respeta: nos ignora con buenos modales.

¿Cuál es la tesis del texto?

Observa que la frase se dirige al lector con «tú» y relaciona el presente con el futuro.

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Infografía: ¿En qué se va el agua de tu casa?

La infografía presenta el consumo promedio de agua de un hogar de cuatro personas en una ciudad colombiana: 12 m³ al mes, es decir, 12.000 litros. En la parte central, un gráfico de barras horizontales muestra cómo se reparte ese consumo:

Uso Porcentaje del consumo mensual
Ducha ████████████ 30 %
Sanitario ██████████ 25 %
Lavado de ropa ███████ 18 %
Cocina y lavado de platos █████ 13 %
Lavamanos y cepillado de dientes ███ 8 %
Limpieza de la casa ██ 6 %

A la derecha aparece un recuadro titulado «Pequeños cambios», con tres ideas:

• Reducir la ducha de 10 a 5 minutos ahorra unos 45 litros por persona al día.
• Cerrar la llave mientras te cepillas ahorra hasta 12 litros cada vez.
• Una fuga en el sanitario puede desperdiciar 200 litros diarios sin que lo notes.

En la parte inferior, en letras grandes, se lee: «El agua que no gastas hoy es el agua que tendrás en la próxima sequía».

La frase de la parte inferior, «El agua que no gastas hoy es el agua que tendrás en la próxima sequía», busca principalmente

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Qué evalúa la prueba de Lectura crítica

Identificar y entender contenidos locales

Qué dice el texto: sentido de palabras, frases y datos explícitos.

Articular las partes del texto

Cómo se relacionan párrafos e ideas para construir el sentido global.

Reflexionar y evaluar

Intención del autor, validez de argumentos y relación con otros textos.

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Temas que debes repasar

Tesis y argumentos, función de un párrafo, conectores, intención comunicativa, tipo de texto, falacias, lectura de infografías y tablas, contraste entre posturas.

Preguntas tipo ICFES de Lectura crítica resueltas

Así son las preguntas del simulacro. Intenta resolverlas antes de abrir la solución:

Pregunta de ejemplo 1

¿Casilleros o pedagogía?

Cada inicio de año escolar reaparece el mismo debate: ¿deben prohibirse los celulares en los colegios? Varios rectores de Bogotá y Cali ya decidieron guardarlos en casilleros durante la jornada, y las familias aplauden. Yo no estoy tan seguro de que el problema sea el aparato.

Un celular en el bolsillo de un estudiante de once es, al mismo tiempo, una calculadora, un diccionario, una biblioteca y, sí, una máquina tragamonedas de atención. Prohibirlo resuelve lo último, pero sacrifica lo demás. Es como cerrar la biblioteca del colegio porque algunos estudiantes se esconden allí a dormir.

Lo que falta no es una norma, sino una pedagogía. Pocos docentes han recibido formación para diseñar clases en las que el teléfono sea una herramienta y no una distracción. Y casi ningún colegio enseña a los jóvenes a reconocer cómo las aplicaciones están diseñadas para retenerlos. Eso es lo que deberíamos estar discutiendo.

No niego que la prohibición traiga alivios inmediatos: recreos más conversados, menos peleas por redes sociales. Pero un alivio no es una solución. Dentro de dos años, esos mismos estudiantes estarán en la universidad o en un trabajo, sin casilleros que los protejan de sí mismos. La pregunta que debemos hacernos no es cómo alejar el celular de los jóvenes, sino cómo preparar a los jóvenes para convivir con él.

¿Cuál de los siguientes enunciados expresa mejor la tesis del autor?

  • A. Antes que prohibir los celulares, los colegios deberían enseñar a usarlos de manera crítica.
  • B. Los celulares deben prohibirse en los colegios porque distraen a los estudiantes.
  • C. Los docentes son los principales responsables de que los estudiantes se distraigan con el celular.
  • D. Son las familias, y no los rectores, quienes deben decidir sobre el uso del celular.
Ver solución
  1. El autor reconoce los alivios de la prohibición, pero dice que «un alivio no es una solución».
  2. En el cierre plantea que la pregunta es cómo preparar a los jóvenes para convivir con el celular, y en el tercer párrafo pide una pedagogía en lugar de una norma.
  3. Por lo tanto, la opción que corresponde es: «Antes que prohibir los celulares, los colegios deberían enseñar a usarlos de manera crítica». Respuesta correcta: A

Tema: Comprender cómo se articulan las partes de un texto para darle un sentido global

Pregunta de ejemplo 2

¿Casilleros o pedagogía?

Cada inicio de año escolar reaparece el mismo debate: ¿deben prohibirse los celulares en los colegios? Varios rectores de Bogotá y Cali ya decidieron guardarlos en casilleros durante la jornada, y las familias aplauden. Yo no estoy tan seguro de que el problema sea el aparato.

Un celular en el bolsillo de un estudiante de once es, al mismo tiempo, una calculadora, un diccionario, una biblioteca y, sí, una máquina tragamonedas de atención. Prohibirlo resuelve lo último, pero sacrifica lo demás. Es como cerrar la biblioteca del colegio porque algunos estudiantes se esconden allí a dormir.

Lo que falta no es una norma, sino una pedagogía. Pocos docentes han recibido formación para diseñar clases en las que el teléfono sea una herramienta y no una distracción. Y casi ningún colegio enseña a los jóvenes a reconocer cómo las aplicaciones están diseñadas para retenerlos. Eso es lo que deberíamos estar discutiendo.

No niego que la prohibición traiga alivios inmediatos: recreos más conversados, menos peleas por redes sociales. Pero un alivio no es una solución. Dentro de dos años, esos mismos estudiantes estarán en la universidad o en un trabajo, sin casilleros que los protejan de sí mismos. La pregunta que debemos hacernos no es cómo alejar el celular de los jóvenes, sino cómo preparar a los jóvenes para convivir con él.

En el segundo párrafo, la comparación con «cerrar la biblioteca del colegio porque algunos estudiantes se esconden allí a dormir» sirve para

  • A. demostrar que las bibliotecas escolares han perdido utilidad frente a los celulares.
  • B. mostrar que la prohibición elimina usos valiosos del celular por culpa del mal uso de algunos.
  • C. sugerir que los estudiantes duermen en clase por usar el celular en la noche.
  • D. proponer que el celular reemplace a la biblioteca como fuente de consulta.
Ver solución
  1. Antes de la comparación, el autor dice que prohibir el celular «resuelve lo último, pero sacrifica lo demás».
  2. Cerrar una biblioteca por quienes duermen allí castiga un recurso útil por el mal uso de unos pocos: es la misma lógica que el autor atribuye a la prohibición.
  3. Por lo tanto, la opción que corresponde es: «mostrar que la prohibición elimina usos valiosos del celular por culpa del mal uso de algunos». Respuesta correcta: B

Tema: Identificar y entender los contenidos locales que conforman un texto

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Consejos para Lectura crítica en el ICFES

Lee primero la pregunta y luego el texto.

La respuesta debe estar respaldada por el texto, no por tu opinión.

Desconfía de las opciones con «siempre», «nunca» o «todos».

En textos discontinuos, revisa títulos, notas y unidades.

Practica las otras pruebas del Saber 11

Cuando domines cada área, presenta el simulacro ICFES completo y calcula tu puntaje global.

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ICFES · Saber 112027 por publicarse

Inscripciones ICFES Saber 11: fechas y resultados

El Icfes aún no publica el calendario 2027. Como referencia, estas fueron las fechas oficiales del calendario A 2026:

Inscripción ordinaria9 mar – 1 may 2026
Examen Saber 1126 jul 2026
Resultados individuales25 sep 2026

En el calendario B 2026 el examen fue el 15 de marzo y los resultados salieron el 15 de mayo. En 2025 el registro del calendario B abrió el 4 de noviembre. ¿Ya presentaste? Consulta cómo ver tus resultados ICFES.

Fechas revisadas: 8 de octubre de 2026 · Fuente: Icfes, calendarios Saber 11 2026

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Preguntas frecuentes de Lectura crítica

¿Cuántos textos trae la prueba de Lectura crítica?

Varios textos con un grupo de preguntas cada uno. En nuestro simulacro el texto aparece en cada pregunta para que no tengas que regresar.

¿Cómo mejorar en Lectura crítica?

Lee a diario columnas de opinión y textos de divulgación, y resume en una frase la tesis de cada uno. Luego practica con el simulacro.

¿El simulacro de Lectura crítica es gratis?

Sí. Trae 20 preguntas al azar del banco, que se renuevan cada día, con pista, respuesta correcta y explicación. Puedes repetirlo cuantas veces quieras.

Aviso: examenes.lat es un portal independiente de preparación. No pertenece ni está afiliado al Icfes, al Ministerio de Educación Nacional, a la Universidad Nacional de Colombia, a la Universidad de Antioquia ni a ninguna otra institución mencionada. Las preguntas de los simuladores son originales, redactadas con base en los marcos de referencia públicos. Confirma siempre fechas, costos y requisitos en los sitios oficiales. Deslinde de responsabilidad.

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